Entre las calles del Centro de Hermosillo hay historias en
la arquitectura que imponen los majestuosos edificios que transportan a otra
época, donde el bullicio y la vida agitada de las grandes ciudades estaban
lejos de convertirse en realidad para la capital sonorense.
Pero no solo los inmuebles
inspiran mitos y relatos verídicos de la ciudad, sino también sus
personajes y entre ellos, hay uno que llama la atención, Miguel Ángel Álvarez Vidal, mejor conocido
como: "El Manzanitas".
A pesar de sus 67
años de edad, se mantiene activo y deambula diariamente por el Mercado Municipal, hace mandados y
se le puede ver por las calles Matamoros, Serdán, Monterrey y vialidades del
Centro en general, así como bibliotecas públicas, Palacio Municipal, Plaza Zaragoza, donde pasa su tiempo.
Miguel Ángel es
nativo del Distrito Federal, pero llegó a la “Ciudad del Sol” proveniente de Chihuahua en compañía de
sus padres, a la edad de 12 años de edad, para quedarse de manera definitiva.
Cuenta que el apodo viene de su piel
blanca que se enrojecía gracias al astro rey que impera en la región y a su
carácter explosivo, que lo hacía tornarse de este color; como cuando una
maestra de primaria lo quiso golpear con un metro en las yemas de los dedos, no
se dejó y le quebró las uñas con el instrumento métrico.
Según “El Manzanitas”, cursó sus estudios en la primaria Heriberto Aja, secundaria y
preparatoria técnica, con segundo semestre de Derecho en la Universidad
de Sonora, pero perdió la beca con lo que pagaba su educación,
cuando el entonces gobernador Faustino Félix, retiró este apoyo a los
escolares, lo que truncó su carrera.
Posteriormente, recordó Álvarez Vidal, estudió ocho años
en la Alianza Franco Mexicana, para
después dar clases de francés en un centro cultural y de manera particular;
aunque también trabajó en la compañía Aerofoto.
"Conozco más del 75% de la República
y otras partes del mundo, cuando trabajaba en la compañía Aerofoto, me tocó estar bastante tiempo en
Tegucigalpa, Honduras y otras partes. Aerofoto es una compañía que se dedicaba a la triangulación
para la programación de carreteras, presas, entre otras actividades”, explicó.
Aunque su profesión fue la decoración de
interiores, trabajo que le brindó satisfacciones y sustento buena parte de su
vida, en 1984 perdió todo en un incendio, lo que lo dejó prácticamente en la
calle y con sólo la ropa que tenía puesta.
"Me dediqué a la decoración de
interiores, haciendo cortinas y todo lo que conlleva, me daba el lujo de irme
tres meses a Guadalajara o a otras partes de la República a estudiar nuevas
cosas de decoración. Hasta que me quemaron mi taller en el 84, me dejaron con
la ropa puesta y un cambio”, describió.
Entre otras cosas, “El Manzanitas”, ocupó su tiempo
en el ajedrez, al que aún regala gran parte del día, comenta que su
pasión por este deporte fue tanta, que llegó a ser presidente de liga en la
ciudad.
“También me dediqué al ajedrez, fui presidente de liga, logré subir
el ajedrez a un nivel alto, al
grado que la Fenamac (Federación Nacional Mexicana de Ajedrez) le
pidió a Sonora que se registrara
para invitarlos a torneos y otras cuestiones, así se hizo, soy de los firmantes
en ese protocolo.
"Después me
quitaron el puesto, estaba fuera de Hermosillo, andaba en un internacional (de ajedrez) en Cancún y a mi regreso, ya no me
consideraban presidente, las personas que hicieron ese movimiento creyeron que
había dinero, pero lo único que había era para premiar a los competidores”,
detalló.
Actualmente colabora en la revista Géneros, donde escribe
sobre temas diversos, donde dice, “da cachetadas con guante blanco”, con la
intensión de que la gente repase el escrito varias veces, hasta encontrar el
significado; pero al ser colaboración, no recibe ingresos.
Miguel Ángel
Álvarez Vidal “El Manzanitas”, tiene
una casa en la colonia Miguel Hidalgo, la
cual no está terminada de construir, donde viven su hijo de 22 años de edad, el
cual trata de nivelar sus estudios de preparatoria y la madre.
Para subsistir y llevar dinero a su hogar
don Miguel Ángel, pide ayuda, la
cual lleva dos veces por semana a su domicilio, pues pernocta en la plaza Zaragoza.
Si usted quiere
brindarle apoyo, lo puede encontrar en la plaza Zaragoza, o en su domicilio ubicado en Suaqui
Grande número 626, entre Américo Vespucio y bulevar Solidaridad, colonia Miguel Hidalgo o al teléfono 6621 73 59 49.